XCIV ASAMBLEA PLENARIA DE LA CONFERENCIA ESPISCOPAL ESPAÑOLA

La Conferencia Episcopal Española homenajéa a la ONG "Manos Unidas"

Los obispos recibieron el pasado jueves 26 de noviembre a las 13 horas en el aula de la Plenaria, a la Presidenta y al Secretario General de Manos Unidas, Myriam García Abrisqueta y Rafael Serrano, que han estado acompañados de un numeroso grupo de trabajadores y colaboradores. Con este encuentro los obispos han querido rendir un homenaje a la ONG católica en su 50 aniversario. Ofrecemos el Mensaje que con este motivo aprobó la Comisión Permanente el 1 de octubre de 2009.
Discurso de Myriam García Abrisqueta, Presidenta de la ONG "Manos Unidas" 26/11/2009
SALUDO A LOS MIEMBROS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL
.-Eminencias
.-Excelencias
.-Queridos miembros, colaboradores y amigos de Manos Unidas que nos
acompañais
En primer lugar, muchas gracias a todos los señores cardenales y obispos,
miembros de la Conferencia Episcopal representados por su Presidente el Sr.
Cardenal D. Antonio Mª Rouco Varela, por su cariño al querer compartir con
nosotros este momento tan importante de homenaje hacia nuestras fundadoras,
hacia los miles de colaboradores, voluntarios y amigos de Manos Unidas, que
son los auténticos protagonistas que han hecho posible el cumplir 50 años
trabajando por la defensa de los derechos humanos de las mujeres, hombres y
niños más pobres y desfavorecidos de nuestro mundo.
Es un gran honor y una inmensa alegría, para todos nosotros, estar celebrando
“las bodas de oro” de Manos Unidas en este marco incomparable del salon de
plenos de la Conferencia Episcopal, acompañados, como siempre, por los
máximos representantes de la Iglesia española.
Gracias a Monseñor D. Juan Antonio Martínez Camino, Secretario General de la
Conferencia Episcopal Española a Monseñor D. Julián Barrios, Presidente de la
CEAS, comisión a la que pertenece MU y a “nuestro” querido Obispo Consiliario
Monseñor Juan José Omella por su acompañamiento, sus palabras de animo, su
guía espiritual y por presentar y promover este tan especial y significativo
encuentro.
50 años significan experiencia y experiencias.
El que alcanza esta edad, en paz y con serenidad, es por que su vida ha llegado
a la madurez que da el trabajo esforzado, el espíritu de servicio, y la renuncia a
la propia comodidad en favor de los otros. Es una maravillosa edad de plenitud en la que si con humildad recoges las enseñanzas pasadas tienes un futuro de
trabajo lleno de esperanza pues sabes que se puede colaborar a transformar
nuestro mundo en un mundo mejor a través de un desarrollo integral y basado
en la auténtica verdad.
Estamos profundamente agradecidas a aquellas mujeres de la Acción Católica
española, miembros de la UMOFC, Pilar Bellosillo, Mary Salas y tantas otras,
que declararon la guerra al hambre: “hambre de pan, hambre de cultura y
hambre de Dios” y que nos abrieron el camino para que nuestra vocación de
amar al prójimo más necesitado se canalizara a través de una organización
como Manos Unidas. Les damos gracias a ellas y al Espíritu Santo que les
inspiró esta gran obra. Su valentía, creatividad y audacia, y por supuesto, la
seguridad de que el Espíritu Santo no nos abandona nos anima a seguir en esta
misión.
También estamos muy agradecidos a todos aquellos que han dado a lo largo de
estos años, su tiempo, capacidades, ilusiones, conocimientos, recursos,
sabiduría..., a todos aquellos que han puesto al servicio de los demás los dones
recibidos, como voluntarios, trabajadores, benefactores, responsables,
presidentas, consiliarios, misioneros, hermanas, socios locales, en definitiva
miles de personas de todas las edades, razas y continentes que han compartido
con Manos Unidas lo mejor de si mismos para ayudar al que más lo necesita.
Somos conscientes de que el hambre y la pobreza es una realidad dramática
que no frena, pero Manos Unidas estrechará más y más sus lazos de solidaridad
para luchar contra ella porque sabemos que es necesario y justo hacerlo y
porque queremos poder responder ante el Señor, (con la alegría de los
apóstoles al escuchar sus enseñanzas), que cuándo tuvo hambre, le
reconocimos y estábamos allí y cuando tuvo sed le socorrimos.
Como Ustedes bien saben somos una organización católica de voluntarios,
guíada e inspirada por el Evangelio y las enseñanzas de la DSI, que trabajamos
desde el año 1960 por la defensa y el desarrollo de los más pobres de entre los
pobres. Porque nuestro carisma es este
-los dones que recibimos gratis queremos ofrecerlos igualmente gratis
-creemos en que todos somos hermanos como hijos de Dios y por lo tanto
amorosamente responsables unos de los otros
-creemos que el verdadero desarrollo nace allí donde uno se siente amado y que
esta forma de hacer nos debe de distinguir
-pensamos que es necesario sensibilizarnos y transformar nuestro estilo de vida
dentro de unos valores mas austeros y sobrios y formarnos en la caridad.
Han sido muchos años escribiendo una gran historia de Amor, con mayúsculas,
en la que hemos pasado alegrías y dificultades, hemos tenido momentos
mejores y peores, que nos han enseñado que, todo lo que es importante exige
un gran esfuerzo para poder alcanzarlo, pero lejos de desanimarnos ha sido un
estímulo. Y en este caminar, siempre nos hemos sentido acompañados y
queridos por los pastores de nuestra Iglesia que, confiaron y asumieron como
propia a nuestra organización concediéndonos el privilegio de ser “La
organización de la Iglesia española para la ayuda, promoción y desarrollo del
Tercer Mundo”
Manos Unidas, “Asociación Pública de fieles”, laicos de la Iglesia española que
desde nuestra opción de Fe, hemos elegido practicar la auténtica Caridad del
amor al prójimo. Y así lo venimos haciendo desde hace 50 años y así queremos
seguir, mientras seamos necesarios. Como decía una de nuestras presidentas
en la celebración del 40º Aniversario: “Somos Iglesia, nos sentimos Iglesia”.
Ahora celebramos nuestro 50ª Aniversario y me gustaría añadir “Estamos
orgullosos de ser Iglesia y nos sentimos amados por la Iglesia”.
Este sentimiento
de cariñosa acogida se ha visto incrementado en este tiempo de celebración con
las palabras de aliento y agradecimiento de su Santidad el Papa Benedicto XVI
en nuestra peregrinación a Roma; con el profundo y motivador Mensaje con
motivo del L aniversario de Manos Unidas de esta Conferencia Episcopal; por
las palabras de su presidente, el Sr. Cardenal D. Antonio María Rouco Varela,
dirigidas a Manos Unidas en el su discurso inaugural; por este encuentro en la
Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española; y por el cariño y
apoyo de todos Ustedes en cada una de las 71 delegaciones Diocesanas.
Todas estas muestras de cuidado y reconocimiento de Manos Unidas suponen
para todos nosotros una gran alegría, un poderoso estímulo para seguir
trabajando y renuevan nuestra confianza y compromiso con la Iglesia a través
del servicio a los más necesitados.
Casi un tercio de la Humanidad vive bajo el umbral de la pobreza y a pesar del
trabajo realizado hasta hoy, las cosas no parecen mejorar.
A lo largo de estos 50 años se han alcanzado importantes objetivos, y no es
posible concretarlo en unas cuantas cifras, pero sin duda hay números que son
importantes.
4.500 voluntarios de forma permanente y 15.000 en campaña
88.784 socios
Más de 1.900 miembros
En torno a 25.000 proyectos financiados
Casi 1000 millones de €uros recaudados
50 Campañas contra el Hambre. Sabemos que nuestra misión no ha acabado,
debemos seguir trabajando en esta lucha de declarar la guerra al a las tres
hambres de pan, de cultura y de Dios, en este mundo que es de todos y para
todos, creado por Dios para que el hombre y todos los hombres puedan alcanzar
la dignidad de vida que les corresponde como hijos suyos. La fuerza de Manos
Unidas es que somos muchos los que estamos empeñados en acabar con las
situaciones de injusticia y de violencia estructural que crean enormes
desigualdades entre las personas y los pueblos. Y que seguimos diciendo como
esas mujeres de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas: “un
sólo obstáculo en la lucha contra el hambre sería insuperable, creer la victoria
imposible”
Les reitero nuestro agradecimiento por su incondicional apoyo en todo momento,
en la seguridad de que para recorrer este fructífero camino ha sido
imprescindible su acompañamiento.
Les pido que nos mantengan en sus oraciones y me permito concluir con la
breve oración de Benedicto XVI al final de su encíclica “Caritas in Veritate”, que
tan próxima está al corazón de Manos Unidas:
“Que la Virgen María, ( ....) nos proteja y nos obtenga por su intercesión celestial
la fuerza, la esperanza y la alegría necesaria para continuar generosamente la
tarea a favor del “desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres””(n.79)
Muchas gracias a todos por su atención y su tiempo.
Myriam García Abrisqueta
Madrid 26 de noviembre de 2009
Web Manos Unidas: http://www.manosunidas.org
Documentos adjuntos descargables
Mensaje de felicitación a la ONG Manos Unidas con motivo
de su L aniversario. Conferencia Episcopal Española - CCXIV Comisión Permanente, Madrid, 1 de octubre de 2009
«Tuve hambre y me disteis de comer;
tuve sed y me disteis de beber…»
(Mt 25, 35)
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