Clausura de los Cursos de Formación Cofrade 2008/2009
Sevilla, 24 de Junio de 2009
El pasado día 24 de junio, a las 20:30 h, en el aula Antonio Domínguez Valverde del Palacio Arzobispal, tuvo lugar la clausura del Curso Pastoral de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis de Sevilla. El acto estuvo presidido por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo Coadjutor de Sevilla, quien entregó a todos los colaboradores, que han prestado desinteresadamente sus servicios a esta Delegación, un cuadro con un huecograbado de los años veinte, con la imagen de la Virgen de la Antigua que se hizo en conmemoración de su Coronación Canónica. El Sr. D. Sebastián Moya Sanabria, Presidente de la Fundación Juan Moya, también entrego a los colaboradores un CD, patrocinado por la Fundación, titulado El Rosario por Sevillanas, versión original de 1969, conseguido por el master que conservaba el Rvdo. Sr. D. Juan M. Cotán, Cura-Párroco de Gines.










Al término del acto D. Adolfo Arenas Castillo, Presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla, acompaño a Mons. Asenjo Pelegrina en su primera visita a la sede del Consejo, en la Capilla de Sta. María de Jesús, donde los esperaban a la puerta los niños carráncanos de la procesión del Corpus Christi, quienes entregaron un pergamino a Mons. Asenjo Pelegrina. Monseñor habló con los niños y los bendijo uno a uno con la señal de la Cruz sobre la frente.








D. Manuel Nieto Pérez, Secretario del Consejo y D. Adolfo Arenas Castillo, le mostraron el bellísimo altar de estilo gótico tardío.
Mons. Asenjo Pelegrina y D. Manuel Soria Campo, que acompañó al Sr. Arzobispo Coadjutor en todo momento, escucharon unas palabras de bienvenida por parte de D. Adolfo Arenas Castillo, quien al final entregó, al Sr. Arzobispo Coadjutor, un cuadro con una reproducción del retablo del altar gótico de la Capilla de Santa María de Jesús. Mons. Asenjo Pelegrina agradeció las palabras del Presidente del Consejo y comentó que pondría el cuadro en su casa y cuando lo viese todos los días recordaría con cariños estos momentos y pediría a Dios por todos los miembros de los consejos locales de la Archidiócesis y sus familias.
Después pasaron al salón de actos del Consejo donde éste los agasajó con una copa, disfrutando de un momento de confraternización entre todos los presentes.




















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