El obispo de Puerto Príncipe, monseñor Joseph
Serge-Miot, ha fallecido en el violento terremoto que flageló este martes la capital de Haití y su
cuerpo ha sido encontrado en los escombros del arzobispado, según han confirmado en Roma
fuentes misioneras.
El vicario general de la arquidiócesis, monseñor Benoît Seguiranno, al cierre de esta edición se
encontraba desaparecido, ha añadido la agencia Missionary International Service News Agency
(MISNA), citando a los misioneros de la Sociedad de Santiago presentes en Haití desde hace
cuarenta años.
Monseñor Miot, de 63 años, era arzobispo desde hace dos años y había sido coadjutor de esa
arquidiócesis durante más de diez. Fue consagrado obispo en 1997 por monseñor Christophe
Pierre, entonces nuncio apostólico en Haití, actual representante papal en México.
Testimonios Misioneros
"Estamos por los suelos" ("Nou atè nèt", en creole), ha explicado en un mensaje de correo
electrónico enviado a MISNA el padre André Siohan, de los misioneros de Santiago.
"He estado en el centro de la ciudad esta mañana para visitar a las comunidades religiosas
amigas: la zona está totalmente devastada y hay miles de víctimas. Es terrible. Todos nosotros
estamos bien, pero no tenemos noticias de algunos de nuestros seminaristas. Alguno ha quedado
herido, quizá alguno haya muerto. Rezad por nosotros", pide el misionero que logra comunicar a
través de un sistema por satélite.
El hermano de esa institución religiosa, el padre Pierre Le Beller, informa a MISNA que "bajo
tiendas de campaña instaladas en el jardín de nuestra casa dañada por el terremoto, se encuentran
en este momento nuestros hermanos, algunos seminaristas, amigos y vecinos del barrio de Pacot.
Tenemos miedo de que haya un numero altísimo de heridos: la verdadera emergencia será
atenderles", dice Le Beller, subrayando que ya, en tiempos normales, los hospitales sufren
muchas limitaciones en el país más pobre de esa zona del Caribe.
"Los testimonios son aterradores, se escuchan los gritos y el llanto de los heridos, nos
preguntamos cuántos habrán quedado bajo los escombros... Nos dicen que la catedral se ha
derrumbado, al igual que el palacio nacional y el de la ONU, un edificio de cinco pisos".
El padre Le Beller revela que también ha quedado destruido el Centro Cáritas, en el barrio de
San Antonio, una institución de ayuda, acogida y reintegración para muchachos de la calle, que
él mismo había creado y al que se había dedicado con todas sus energías. Gracias a Dios, añade,
por ahora, parece que todos los jóvenes del centro están vivos.